En el papado de Pablo VI, y más concretamente en el año 1969 entre una serie de reformas, la Iglesia decidió actualizar el calendario litúrgico tradicional. Esto provoco una revisión sobre la vida de algunos santos, sobre los cuales no existía una evidencia histórica, y no se podía confirmar su existencia. Sus vidas han llegado hasta nuestros días por tradicional oral, y la Iglesia no puede certificar que no sean simples leyendas.
Como he dicho, algunos de estos santos tienen una gran tradición, por ello la Iglesia sigue permitiendo su culto. Pero han sido eliminados del santoral. La mayoría son mártires.
En total, hasta 33 santos fueron “degradados”, los más tradicionales son: